sábado, 20 de noviembre de 2010

Maricón

Es curioso el la connotación que las personas le damos a las palabras. En sí las palabras tienen un significado, peor eso no las hace positivas ni negativas. 
La palabra Maricón, siempre ha sido utilizada como algo negativo, sólo para ofender y ha calado tanto que muchos de nosotros damos por hecho que utilizar esa palabra sólo puede llevar una connotación negativa. 
La verdad es que yo todavía no he utilizado nunca esa palabra para salir del armario. Siempre digo o bien que soy gay, o homosexual, o que me gustan los hombres, pero nunca Maricón y al final es lo que soy, ni positivo ni negativo, es lo que soy.
La última vez que se lo dije a un amigo (la entrada anterior) fue él quién la utilizo. El habla español pero no es su lengua materna y no ha estado influenciado por la historia de la palabra. para el Maricón es la traducción de gay. Y es que es así, creo que los maricones nos tenemos que apropiar de esa palabra para que desaparezca la connotación negativa que la sociedad le sigue dando. Ningún amigo español ha utilizado esa palabra para hablar de la homosexualidad o de los homosexuales. 
A raíz de esta discusión, escuche el otro día una entrevista a Julián Almazán, el autor del cómic Marica tú, que decía al respecto: 
"Odio la palabra "gay". Cuando la ultilizan los heteros es como un eufemismo, y cuando la usamos nosotros es como si nos creyéramos parte e una élite superior. Prefiero la palabra "marica", es más castiza. O maricón..."
Cuanta razón.

sábado, 13 de noviembre de 2010

La última!

Hay una cosa que no entiendo de ti!
Y quieres preguntármelo, no?
Por qué nunca hablas de las chicas? Por qué siempre que te digo: mira que tía más buena!!!, tu no dices nada?
Igual es porque no me gustan!!!
De verdad? Ah sí?
Ehhh.... sí, es porque soy gay!
Ahhhh!!! Vale, ahora entiendo muchas cosas, ja ja!!!!


Esta conversación la tuve ayer, fue la última vez que conté que era homosexual, un amigo hombre. No sabía si contárselo  o no, para dos días que le iba a ver. pero al final fue él quién lo pregunto! Alivio, no más evitar preguntas, hacerse el loco, desviar la conversación!

viernes, 5 de noviembre de 2010

Cruising

Si os decía lo difícil que es conocer gays para mi, imaginaros ya el echar un polvo!A parte de que mi fuerte no es precisamente mi físico, si encima no frecuento sitios específicos gays, pues es un poco más complicado.
Normalmente voy a correr por las tardes,al principio iba a un aburrido y solitario campo de fútbol. Pero un día un amigo me dijo que al lado de mi casa hay un bosque-parque dónde la gente va a correr y que era agradable. Pero me dijo: cuidado de no ir muy tarde porque hay mucho gay por ahí (para mis adentros pensé cuidado ellos conmigo, ja ja).
vamos que el parque es un sitio de cruising. Y desde entonces voy a ese parque a correr, pero sólo a correr. y al verdad es que sí que hay bastantes tíos que sólo están paseando por ahí, que de repente se cuelan por un sendero un poco más oculto. El otro día vi a dos tíos perdiéndose juntos por el bosque. Y pensé, qué os aproveche! 
Uno llega a unos límites que se está planteando el ir un día sólo a pasear no a correr, y ver que es lo que pasa, pero la verdad es que me da un poco de cosa, no sé cómo hay que actuar, mirarse, señal y pa' adentro? y además qué? habrá conversación antes o sólo es ir a lo que se va? Polvo, mamada, y hasta luego! Y no será un poco desesperado? no sé, a veces digo que ostias, vete y a ver qué pasa, pero luego me freno, me acojono o me digo a mi mismo, eso del cruising no es para ti! porque en parte yo no quiero sólo un polvo, que de todas formas no sé si lo conseguiría.
Estoy tan harto de no tener a nadie al lado, que cualquier día me hago el loco y que sea lo que sea!
Ya os contaré!

martes, 2 de noviembre de 2010

Conocer gays!

Qué difícil es conocer otras personas gays, qué no?
Bueno es tan fácil como ir a un bar gay o a una asociación, pero a mi me da como vergüenza ir a sitios específicos para gays. Comprendo perfectamente el porqué de su existencia, pero todavía me resisto un poco.
Yo llevo yendo toda mi vida a bares, sin mirar si tenían la bandera arco iris o no, lo que me importaba era que el sitio me agradara, que el ambiente sea bueno, que los camareros sean agradables.... pero ciertamente estos sitios son muy heteros. Por supuesto que en estos sitios habrá gays, pero parece que nos hemos cerrado (o abierto un lugar de libertad) a determinados lugares muy específicos.
En parte me da rabia tener que cambiar de lugares por la única razón de poder llegar a conocer a alguien que comprenda por lo que estoy pasando, a quien acudir para basarme en su experiencia, a alguien que sea como yo y no saber si mi proceso es normal o soy yo el que bicho raro. 
Y no digamos conocer a alguien con quien echar un polvo o mantener una relación sentimental. Me da la sensación que tienes que ir a bares específicos gays para poder acertar con una alta probabilidad, y sinceramente me jode!
En el fondo se, que tarde o temprano, acabaré yendo por necesidad (no hablo sólo de la física sino también de la mental) pero todavía me resisto. Lo veo como entrar en un gueto, o igual me resisto a dejar de monopolizar mi vida en ambientes heteros, no se.
Una amiga me dijo una vez, los bares gays no son guetos, el armario en el que te obligas a vivir sí que lo es!
Cuanta razón.

viernes, 29 de octubre de 2010

La primera vez

Es normal que después de la entrada en la que presentaba el blog, esta segunda entrada tiene que ser de la primera vez que salí del armario.
Es curioso que cuando decimos salir del armario se refiere a la primera vez que se lo decimos a alguien conocido, a alguien de nuestro entorno. Jamás nos referimos a esa primera vez que nos liamos con alguien ( en la que lógicamente expones tu homosexualidad) o a aquella primera vez que empiezas a chatear y envías una foto, o conectas la cámara web. NO! Salir del armario es algo más familiar, tiene que ser con alguien del entorno cercano.
Tantas veces se me ha pasado por la cabeza, tantas veces he creído tener delante a la persona que quería decírselo por primera vez y siempre al final me faltó el valor. Lo vas dejando pasar y te dices a ti mismo, la próxima vez, o ahora no que ya tiene suficiente con lo que tiene, como si le fueras a cargar con algún problema o preocupación. Si de algo me he dado cuenta es que el decírselo a los amigos, no es cargarlos con algo aunque si es verdad que te libera de un peso y una carga, del estado de alerta constante en el que estás para que no te pillen mirando a alguien, o para que coordines equivocadamente bien el género de la persona que te gusta.
A mi me sacaron de ahí, yo no salí. Se produjo en el periodo de tiempo de dos días, os explico. Yo estaba con una amiga tomando un café, en un bar donde el camarero me gustaba un montón. Hablábamos de ella y de su novio, en una de estas me debió cazar mirando al camarero y muy natural me dijo: qué! te mola el camarero, no? Y yo, no no, qué va, ja ja! Y conseguí que siguiéramos hablando de ella. Pero me encanto con la naturalidad que aceptaba mi posible homosexualidad!
Al día siguiente estábamos frente a una copa de vino, y después de hablarme largo y tendido sobre ella y su novio, comenzó a mandarme indirectas muy directas para que le contara algo mío, ya sabes, quiero que me lo digas tú, Qué te diga qué? Qué quieres saber? Pregunta pregunta, ya sabes eso, pero dímelo tú. Y al final me lo pregunto: eres gay? Y yo: pues sí, sí, Y ella Sí qué? Me obligo a decírselo con todas las letras, no una simple afirmación. Después pasaron 10 minutos sin que las manos me pararan de temblar, con risa nerviosa y cuando se me pasó un poco estuve dos horas sin callar, hablando de tantos años escondiéndome, de tantos secretos, de tanta hipocresía con uno mismo. 
Ese ejercicio de decirlo en voz alta, delante de otra persona, fue tremendamente difícil. A veces me ponía delante del espejo e intentaba decirlo, se apagaba la voz, conseguía a duras penas pronunciarlo, como que si no se dice no es verdad!
Esa noche dormí verdaderamente bien, me habían obligado a dar un paso que llevaba años esperando darlo y por fin llegó y detrás del cual quedaban muchos por dar.

jueves, 28 de octubre de 2010

Una gota de agua en el inmenso océano

Como los miles de blogs que ya existen, este es sólo otro blog más donde una persona, que aquí escribirá principalmente como gay, se expresará sobre ese duro, en realidad no tanto, camino de salida del armario. No lo escribo para que nadie lo lea, sólo como desahogo y si por casualidad alguien le hecha una ojeado y me orienta con su experiencia bienvenido sea!
Uno a veces no sabe que hay miles de personas pasando por lo mismo, que cada día hay miles de hombres y mujeres que se atreven a dar el paso y mostrarse libremente como son y que no tienen que ocultarse ante la sociedad ni ante su círculo más cercano. Muchas veces quién fabrica los barrotes y las cárceles somos nosotros mismos por miedo al momento de después. Esa es mi situación al menos.
Muchas veces leo noticias o blogs de personas que deciden vivir libremente su condición sexual en países o ambientes dónde, a priori, el entorno es mucho más hostil y me veo como un verdadero cobarde, vivo entre dos sociedades que han avanzado muchísimo en la aceptación del otro en el ámbito sexual, mi vida no corre peligro si decido expresarme libremente como soy, y seguramente mi entorno más cercano no me rechazaría. Pero aun así, aquí ando medio escondido, siempre inventando excusas ante preguntas sobre si tienes novia, o si te gusta alguien, siempre desviando la conversación intentando que no se note.
Hace casi un año, alguien me saco de lo oscuro, de la falsa seguridad de estar detrás de esos barrotes invisibles, alguien a la que siempre le estaré agradecido. La espinita que se me queda clavada es que fue ella quién me tuvo que sacar, volví a no tener el valor de ser yo quién se lo dijera. Pero ese primer paso obligado me ha conducido a empezar a ser yo quien tome la iniciativa, a que empiece de verdad a querer vivir mi vida plenamente.
Todavía queda, y pasos de los más difíciles, familia, amigos, quizás esos pasos sean los más fáciles....